BREVE HISTORIA DE LAS EMPRESAS DEL FACTORING

By 13 enero, 2016Tesoreria

Para estudiar el comportamiento del factoring en el tiempo es necesario recoger la experiencia de las empresas de factoring independientes, las carteras colectivas de sociedades fiduciarias y los descuentos de facturas en  entidades de crédito. En este ejercicio haremos un recorrido por estas entidades  y trataremos de cuantificar los volúmenes, dinámicas e importancia dentro del negocio en Colombia.

PRIMERA PARTE:

  1. LAS MESAS DE DINERO

“Mesa de dinero” hoy en día es un “acto no-predicativo, esto es, un insulto, algo que se utiliza para molestar u ofender o más precisamente, en este caso, desvalorizar sin que por ello el solo uso del término diga con claridad a que se refiere lo negativo. Es decir, hoy en día una empresa no quisiera que lo denomine mesa de dinero.

Mesas de dinero  en principio se refiere a un lugar físico donde en las Tesorerías de las entidades financieras administran negocios específicos de intermediación por tipo de servicio financiero, tal como la mesa de divisa, la mesa de deuda pública, la mesa de renta variable, etc. y que en los  términos tradicionales de los negocios en EEUU es más claro ubicarla por  trading desk o trading systems. Si se quiere el término más adecuado podría ser el de mesas de negociación.

Esta denominación se aplicó, sin embargo, comercialmente, a empresas que administran negocios financieros que no eran vigilados por la Superintendencia Financiera, relacionados con colocación de dineros en inversiones de cartera.  En estas empresas  se sembraron un conjunto de  negocios creativos y prácticos que la Banca prestó interés inicialmente tal como el factoring. Estas empresas construyeron un portafolio importante con medianas y grandes empresas que sin duda contribuyó al fortalecimiento y su sobrevivencia o de  proyectos u obras públicas que de otra manera no conseguían recursos como capital de trabajo o maneras de financiarse.

Sin embargo a su lado surgieron un conjunto de empresas con prácticas o negocios cuestionables por ser de alto riesgo por la naturaleza de las operaciones o por que iban más allá de mandatos específicos para hacer inversiones o por la naturaleza de los recursos que se manejaron cuyo origen no era claro. Si se quiere, además, la legislación no había pensado aún muchos temas que a la luz de hoy están restringidos. Es más,  los analistas no se han detenido  a entender por qué razón entre los años 2000 y 2007 crecieron toda clase de negocios especulativos en Colombia, al márgen de las entidades financieras vigiladas. Las variables que los explican pasan entre otras por  la explosión de los precios de las acciones desde el 2001 donde el IGBC manejo rentabilidades superiores al 200% anual,  la aparición de negocios de bolsa asociados a la especulación pobremente regulados como las cuentas de Margen, el crecimiento del forex en los mercados de divisas internacionales y el desplazamientos de muchos ejecutivos del sector bursátil que iniciaron negocios por cuenta propia y con recursos de terceros atraídos por las altas rentabilidades de la economía. La ciudad de Cali fue una buena plataforma de lo que tranquilamente antes se denominaba las “mesas de dinero”. Quizás porque en Cali tenemos una cultura más afecta al capital rentista y menos al capital empresarial, lo cual contribuyó a cautivar muchos inversionistas de tasa de interés atractiva.

Veamos dos casos ilustrativos de este fenómeno financiero. El comportamiento del índice de las acciones en Colombia durante este período

IGBC 2001-2006

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Y los resultados sobre una firma comisionista, que  en este caso Interbolsa es el mejor ejemplo, donde el “recalentamiento” del negocio de intermediación, llevó las utilidades a crecimientos exponenciales y con ello a importantes  capitalizaciones patrimoniales. Como se puede observar los negocios bursátiles de acciones y el descenso permanente de las tasas de interés durante ese período generó utilidades y atrajo a inversionistas de capital que llevaron a esta empresa a registrar un Patrimonio del orden de $250.000 MM cuando a principios del 2000 si mucho rodeaba los $10.000 MM.

 

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Nota: el descenso del patrimonio del 2009 más que  pérdidas es por el redireccionamiento de las inversiones en otras firmas.

La verdad es que los excedentes de tesorería de los inversionistas corrían detrás de estas oportunidades y  se trastearon muchos negocios del sector vigilado al no vigilado, tratando de capturar los altos rendimientos del negocio de intermediación. El negocio del crédito y el descuento de facturas propio del factoring con precios cercanos a la usura se conjugo, entonces, en esta época, con algunas  innovaciones financieras que dieron al traste en el mercado del 2008. Esta fiesta termina con la crisis internacional del 2008 o subprime. El deterioro abrupto de estos negocios  se mostró como pérdidas, fraudes, negligencia y  fenómenos populares  de negocios financieros como DMG. Tantas ganancias al final desnudaron una especie de virus financiero que había contaminado hasta al ciudadano de a pie. Esta curva ascendente de negocio  que no se midió, que no se conoció sino en la crisis, cuando los apetitos absurdos por utilidades de los inversionistas se vieron truncados. La sorpresa para el gobierno y los organismos de control no fue poca y se mide en orden de magnitud por la reacción de la legislación que se terminó por robustecer al punto de exagerar, hasta con penas de 20 años la captación masiva ilegal y, en nuestro caso, a asociar a las mesas de dinero, ante todo,  a actividades sospechosas u operaciones indebidas en lo que respecta al manejo de recursos de terceros y negocios no  vigiladas por la Superfinanciera.

Estas empresas se quedaron tambaleando, frágiles y amenazadas por los organismos de control. La ley del factoring les abrió un espacio claro pero sin duda difícil. Claro para su objeto social y porque esta reglado pero difícil porque  tienen que manejarlo prácticamente con recursos propios.   Con la ley y reglamentación del factoring las empresas que manejaron este tipo de producto quedaron cobijadas bajo la supervisión de la Superintendencia de Sociedades y limitadas en el manejo de recursos de terceros. Así las cosas ahora tenemos empresas de factoring con objeto social especifico y con capacidad de competir con los servicios del sector financiero vigilado que desde hace un par de años inició una carrera comercial organizada por capturar este negocio.

Quizás algunas de las empresas que ofrecen este servicio se vieron abocadas a organizarse con Capital propio y socios capitalistas o en su defecto a desaparecer puesto que la limitación de captación de recursos de terceros  reducida al 10% de su patrimonio  no se parece en nada a los niveles de operaciones en volumen que manejaban. Es la Banca la que ha venido reemplazando estos descuentos de facturas que las denominadas “mesas de dinero” abandonaron en la medida en que ellas mismas desaparecieron.